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Parlamento en Tobruk aprueba la reforma del Consejo presidencial libio

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Parlamento en Tobruk aprueba la reforma del Consejo presidencial libio El general retirado Jalifa Haftar durante una rueda de prensa en Abyar (Libia). EFE/Archivo

Trípoli, 26 nov (EFE).- El Parlamento de Tobruk, que gobierna en el este de Libia bajo la tutela del mariscal Jalifa Hafter, aprobó hoy la enmienda legal que permite la reforma del Consejo Presidencial, organismo fruto del pacto forzado por la ONU en 2015 del que salió el gobierno en Trípoli.
Según Abdulá Belheeg, portavoz de una Cámara que fue elegida en las elecciones de 2014 pero que no pudo asumir el poder, un total de 123 diputados aceptaron la enmienda del artículo sexto de la Ley de Referéndum para la Aprobación Definitiva de la Carta Magna.
Este artículo, que divide el país en tres distritos electorales -Tripolitania (oeste), Cirenaica (este) y Fezzan (sur)-, es uno de los puntos que enfrenta a los dos gobiernos actuales y que impide la convocatoria de nuevos comicios, como pretende el plan impulsado por la ONU.
El Parlamento de Tobruk, que ha perdido su legitimidad pero no su poder político efectivo, también aceptó la propuesta que exige que la Constitución tenga que ser aprobada por el 51 por ciento de los libios en cada región y por dos terceras partes de la población de Libia.
El Consejo Presidencial actual, dirigido por el jefe del gobierno sostenido por la ONU en Trípoli, Fayez al Serraj, está integrado por nueve miembros.
La reforma aprobada este lunes por el Parlamento en Tobruk reduce su composición a solo tres miembros, un presidente y dos vicepresidentes.
Libia es un Estado fallido, víctima del caos y de la guerra civil, desde que en 2011 la OTAN contribuyera militarmente a la victoria de los distintos grupos rebeldes sobre la dictadura de Muamar al Gadafi.
Desde 2014 tiene dos gobiernos, uno en Trípoli fruto de un acuerdo fallido forzado por la ONU y otro en el este del país, bajo tutela del mariscal Hafter, ambos carentes de legitimidad política y popular.
De la situación se benefician grupos de ideología yihadista, que han arraigado en el país, decenas de milicias y mafias dedicadas al contrabando de armas, gasolina, petróleo y personas que dominan la economía.