El estado de Connecticut anunció un plan para entregar tarjetas de asistencia alimentaria de $300 a aproximadamente 25,000 residentes que se espera pierdan sus beneficios del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria, conocido como SNAP, debido a cambios federales en los requisitos de elegibilidad.
La medida contempla el uso de $8.5 millones del Federal Cuts Response Fund, un fondo estatal creado para responder a reducciones o cambios federales que afecten servicios esenciales. Según la oficina del gobernador Ned Lamont, la ayuda será administrada por el Departamento de Servicios Sociales de Connecticut en coordinación con agencias comunitarias.
Las tarjetas podrán utilizarse para comprar alimentos en supermercados. El estado indicó que, además de la ayuda directa, las personas afectadas serán conectadas con servicios para intentar recuperar su elegibilidad a SNAP cuando sea posible.
La comisionada del Departamento de Servicios Sociales, Andrea Barton Reeves, señaló que la asistencia busca funcionar como un apoyo inmediato para residentes que perderán beneficios alimentarios.
Para muchas familias hispanas de Connecticut, especialmente hogares trabajadores, adultos mayores, veteranos y personas con ingresos limitados, el cambio podría representar una presión adicional en medio del alto costo de alimentos, renta y servicios básicos.
El estado aún debe precisar detalles operativos sobre fechas exactas de distribución, proceso de verificación y cómo las personas elegibles serán notificadas. Los residentes que actualmente reciben SNAP deben estar atentos a comunicaciones oficiales del Departamento de Servicios Sociales.

