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Alicia Alonso, la leyenda de la danza cubana, muere a los 98 años

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Desde su juventud, Alicia Alonso había padecido un defecto de visión en un ojo, y en pleno apogeo de su carrera en los años 70 sufrió desprendimiento de retina, una dolencia que la dejó casi ciega para el resto de su vida.

La bailarina cubana Alicia Alonso, una icónica y legendaria figura de la danza clásica, falleció este jueves a los 98 años, informó un representante del Ballet Nacional de Cuba (BNC).

Nació el 21 de diciembre de 1921 en La Habana (Cuba). Fue la más pequeña de los cuatro hijos de Ernestina del Hoyo y Lugo, y de Antonio Mar­tínez de la Maza Arredondo, militar, ambos españoles.

Tras algún tiempo residió en los Estados Unidos y continuó su formación con Enrico Zanfretta, Alexandra Fedórova y otros profesores eminentes de la School of American Ballet.

Comenzó a trabajar como profesional en 1938 al debutar en las comedias musicales Great Lady y Stars in your eyes.

Un año después integró las filas del American Ballet Caravan, antecedente del New York City Ballet. En 1940 pasó a formar parte del Ballet Theatre of New York, año de su fundación.

A partir de este momento comenzó una brillante etapa de su carrera, como intérprete suprema de las grandes obras del repertorio romántico y clásico. Fue en esta etapa cuando trabajó junto a Mijail Fokine, George Balanchine, Leonide Massine, Bronislava Nijinska, Antony Tudor, Jerome Robbins y Agnes de Mille, entre otras significativas personalidades de la coreografía del siglo pasado.

Inició estudios de danza en la Escuela de Ballet de la Sociedad Pro-Arte Musical en 1931.

Alonso, quien pese a su avanzada edad permanecía en activo al frente de la prestigiosa compañía de danza, se encontraba ingresada por complicaciones de salud en el Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas (CIMEQ) de La Habana, donde murió en torno al mediodía.

Alonso tuvo una de las más largas carreras que se recuerdan en la danza, en la que combinó magistralmente a golpe de talento y perseverancia la más exquisita y rigurosa interpretación, el magisterio, la coreografía, y la dirección del BNC.

Francia – 1955: Alicia Alonso, Cuban dancer. Paris. (Foto por Roger Viollet via Getty Images/Roger Viollet via Getty Images)

Sus versiones coreográficas de los grandes clásicos son célebres internacionalmente y se bailan en importantes compañías como los Ballets de la Ópera de París (Giselle, Grand Pas de Quatre, La bella durmiente del bosque); de la Ópera de Viena y El San Carlo de Nápoles (Giselle); de la Ópera de Praga (La fille mal gardée); y del Teatro alla Scala de Milán (La bella durmiente del bosque).

Alicia Alonso fue investida con el grado de Doctora Honoris Causa por la Universidad de La Habana, el Instituto Superior de Arte de Cuba y la Universidad Politécnica de Valencia, de España.